Punto y aparte

Aunque no jugó bien, Racing hizo un negoción: empató sin goles con Colón en Santa Fe y le sacó cuatro unidades a Central en la lucha por el descenso. Los de Caruso Lombardi se replegaron durante gran parte del encuentro; sin embargo, tuvieron las chances más claras para ganar.
La pelea de Racing en la zona caliente todavía no tiene fecha de vencimiento. Cuando parece que está por terminar surge un inconveniente que no lo deja respirar tranquilo. En las últimas semanas, tuvo la oportunidad de liquidar el sufrimiento, gracias a los malos resultados de los rivales. Pero no hubo caso: primero perdió con los tucumanos. Y hoy empató con Colón, cuando quizás los tres puntos le hubiesen dejado un margen considerable. Aunque está claro que el punto conseguido en el Cementerio es vital.
No será sencillo explicar la paradoja del importante empate de esta tarde. Por un lado, dio bronca el cambio de Caruso a los diez minutos del segundo tiempo: afuera Luguercio, adentro Mercado. Adiós a la posibilidad de atacar como contra Vélez o Arsenal; la búsqueda de la igualdad se convirtió en el único objetivo. Pero por otro lado, a partir de esa modificación, Racing se asentó en el fondo, y tuvo más chances que Colón. Inclusive, un remate de Zuculini en el palo y el rebote despilfarrado por Lluy.
Seguramente, Caruso va a argumentar (con razón) que Mercado fue una buena alternativa para controlar a Daley Mena, cuando Franco Sosa estaba amonestado casi desde el arranque. Por los dos costados, el colombiano le había complicado la vida a Racing. Pero se puede aducir en contra del planteo del DT que, a pesar de sus dos enormes cabezazos (uno al lado del palo, el otro desviado por Pozo), Ramírez quedó muy solo arriba sin el aporte del Payaso. Y Racing ya demostró que, además de la solidez, puede proponer otro juego.
¿Era necesario plantarse tan atrás cuando aún faltaba más de media hora? Quizás, en su afán de no arriesgar para cuidar el empate, Caruso finalmente terminó haciendo lo contrario. Porque si por una de esas casualidades Colón llegaba al gol, la opciones para alcanzar la igualdad (sin Luguercio) pasaban por la ya hartante nulidad ofensiva de Pablo Caballero, o la pobreza física de Lucas Castromán. Para colmo, la infantil expulsión de Shaffer hizo que el equipo se replegara aún más durante los últimos cinco minutos.
Por suerte, Aveldaño fue figura, Migliore no tuvo fisuras como en los partidos anteriores y el paraguayo Cáceres hizo olvidar rapidamente al Chaco Martínez. La buena labor de los centrales y el arquero, más el esfuerzo de Zuculini, Yacob, Lluy y Sosa y el corazón del resto alcanzaron para domar los embates de los santafesinos y conseguir un buen empate en una cancha siempre complicada y ante uno de los equipos que luchaban arriba. Porque tampoco es cuestión de desmerecer: el punto siempre fue mirado con cariño antes de que se jugara.
Lo de hoy fue un gran punto y aparte. La brecha con Central ahora es de cuatro puntos y Gimnasia dio una buena mano venciendo a los tucumanos. El domingo que viene, y justamente frente al Lobo, Racing escribirá un nuevo párrafo, cuando juegue el partido más importante en lo que va del año. Si gana y los números ajenos ayudan otra vez, la Academia practicamente pondrá el punto final de esta bendita historieta de la Promoción. Con cualquier otro resultado, habrá que esperar al desenlace con la calculadora en la mano hasta la fecha final.
Categorías: Análisis, Clausura 2009, General | Etiquetas: Franco Zuculini, Lucas Aveldaño, Racing Club, Ricardo Caruso, Rubén Ramírez