De un arco a otro

Racing goleó a Boca 3 a 0 y quedó a sólo dos puntos de evitar la Promoción. Castromán, Zuculini y Grazzini marcaron en el segundo tiempo para el equipo de Caruso, que justificó el resultado gracias a su conocida solidez defensiva y a una inusual efectividad en el área contraria: en 12 minutos liquidó el encuentro.
Previsible. Ningún otro adjetivo le cabería mejor a la victoria que Racing consiguió esta tarde ante Boca, más allá de diferencia llamativa en el marcador. Porque aunque suene a exageración, el triunfo estaba consumado antes del partido, por una simple cuestión: Caruso Lombardi tiene a su disposición a un plantel que trabaja y juega como un equipo, a pesar de sus limitaciones técnicas. Ischia, en cambio, intenta dirigir a un rejunte de notables individualidades que pasan por el peor momento de su carrera.
De arranque nomás, se vieron las dos posturas. Por un lado, Yacob y Zuculini se mataban corriendo a todos en el medio; Lucero y Lluy tapaban las bandas con la ayuda de Sosa y Shaffer; y Ramírez y Castromán bajaban para dar una mano al servicio de la propuesta táctica de Caruso. Racing derrochaba fe, hambre, garra y coraje en cada pelota, como si el Cilindro colmado fuera el testigo de una final histórica.
Del otro lado, todo lo contrario. Para muestra sirve un botón: Palacio perdió infantilmente ante Cáceres y la bocha le quedaba a “Zucu”. El pibe salió jugando a escasos metros de Riquelme, que prefirió atarse los botines delante del banco de suplentes de Boca, antes que tratar de enmendar el error de su compañero y marcar. Ocurrió antes de los quince minutos y fue el primer síntoma de la indisimulable debacle futbolística del “Xeneize”, tan triste como las decisiones de sus dirigentes durante los últimos meses de gestión.
Por eso no extrañó que, más allá de dos enormes atajadas de Migliore frente los remates de Gaitán y Riquelme, Racing alcanzara la diferencia. El fondo no sufría porque Palermo no tuvo socios y porque Aveldaño está empecinado en consagrarse como la revelación del torneo. Y si bien le costó un poco, para los últimos minutos del primer tiempo la Academia ya le había copado el mediocampo a Boca, que sólo contaba con Battaglia para marcar. Allí Zuculini se hizo enorme para recuperar, para salir jugando con la pelota al pie y para llegar con sorpresa.
La superioridad númera y física en ese sector se tradujo en gol en el complemento. Tras una buena combinación por la izquierda y un enorme pase de Zuculini a Lucero, la pelota quedó boyando en el borde del área tras un error de Ibarra. Forlín durmió, y Castromán apareció a la carrera, como en sus épocas doradas de Vélez, para eludir a Krupoviesa y definir ante Abbondanzieri. Ese fue el comienzo del final para Boca; y final del nerviosismo para Racing, que se soltó y fue por más.
Battaglia se hizo expulsar por una mano impensada para un jugador de su talla (a 70 metros de su arco) e Ischia regaló el partido dejando a Riquelme de cinco, con los inexpresivos Damián Díaz y Gaitán de laderos. Apenas unos minutos después, Castromán le ganó la espalda al ex diez de la Selección, y chocó contra la inoperancia de Forlín y Cáceres. Los tres quedaron en el piso, pero Zuculini apareció como Pancho por su casa para liquidar el asunto.
El 2 a 0 era un fiel reflejo entre un equipo que jugaba como tal, y diez rivales que se movían por la cancha sin criterio y sin alma. Caruso Lombardi leyó inteligentemente la partitura y mandó a la cancha a Grazzini para que ocupe el hueco que le había otorgado el jugador de más. El tercer tanto, una verdadera joyita del rosarino que incluyó un sombrero y un amague a Krupoviesa, llegó por decantación. Y luego pudieron ser más, pero faltó algo de puntería.
Así, Racing consumó una goleada lógica por donde se la mire. Por actitud, por solidaridad, porque cerró su arco primero (sin Martínez, Cáceres lo reemplazó con solvencia) y porque fue efectivo cuando atacó en el segundo tiempo. El miedo de la Promoción se extingue lentamente. El triunfo de Central hizo que el alivio no fuera completo. Aunque jugando como hoy, el camino para sumar los dos puntos restantes no parece tan empinado.
Categorías: Análisis, Clausura 2009, General | Etiquetas: Boca, Franco Zuculini, Lucas Castromán, Racing Club, Sebastian Grazzini