Orden y progreso

Los postulados básicos de la Generación del ’80 son aplicables a cualquier orden de la vida, fútbol incluido. Primero hay que asegurar el orden. Y a partir de allí aspirar al progreso. Esta pretemporada aparenta ser la primera en años en donde se deja de lado el caos y, sin ninguna luz destellante, se acomodan las prioridades de manera austera y conciente.
-A falta de 15 días para el inicio del Torneo Apertura, Racing cuenta con todos los refuerzos solicitados por el técnico. Es cierto que no llegó ninguna figura convocante ni algún salvador al equipo. Pero se buscó cumplir con los deseos del entrenador que sacó a la Academia de la pelea por el descenso directo y lo puso en zona de Copa Libertadores.
-Se mantuvo la base de jugadores que disputó el torneo anterior. Habría que hurgar demasiado en la memoria para encontrar un porcentaje tan elevado de permanencia de jugadores titulares de un torneo al otro. En este caso, ocho de once. Sólo fueron transferidos Franco Zuculini (en la cifra más elevada del mercado local, aún mayor a la de un goleador como Radamel Falcao) y José Shaffer. Y se alejó Pablo Migliore. Y a aquellos jugadores que estaban a préstamo se les compró un porcentaje del pase.
-Se está por resolver el tema de las deudas con ex jugadores, por lo que se levantarían las inhibiciones. Es el caso de Diego Manicero e Hilario Navarro, quienes reclaman 120 mil pesos de su paso por la institución.
Como consecuencia de ésto, se ha conformado un plantel con variantes en cada puesto y con más de dos semanas por delante para darle forma. Muy diferente de aquellos recesos en los que los jugadores arribaban en la cuarta fecha y lesionados. Tal vez los nombres no ilusionen demasiado. En la fecha 19, si ingresamos a la máxima competencia continental, sabremos si con este orden podemos progresar.
Categorías: Análisis, Apertura 2009, General | Etiquetas: Racing Club, Rodolfo Molina