En MuyBoca: Chávez hace dudar al Bichi

Estrenos en negativo

ledesma

El sábado se produjeron cinco debuts. Tres de los refuerzos jugaron desde el arranque y otros dos ingresaron cuando el partido estaba casi definido. Ninguno mostró nada alentador. Es más, fueron más las malas que las buenas. Aquí, el análisis.

Pablo Santillo: Se lo notó muy nervioso y apresurado en los primeros minutos, con algunas imprecisiones a la hora de sacar del arco y de salir a cortar centros. En el gol pareció reaccionar tarde, aunque la violencia del disparo y un desvío posterior pueden resultar una justificación. Con el correr de los minutos se fue asentando y en el segundo tiempo sacó una pelota impresionante. Crédito abierto.

Matías Cahais: Partido para el olvido. Se lo notó muy impreciso a la hora de las entregas y débil en la marca. Pasó de largo en la jugada previa al gol de Central. Se hizo cargo de las pelotas paradas y ninguno de sus centros generó peligro alguno. Aunque fue protagonista de la única situación clara de riesgo con un potente zurdazo a la salida de un tiro libre. Debe mejorar mucho.

Damíán Ledesma: Lento, desacoplado, errático. Así fue el desempeño del ex Independiente. No toda la culpa es suya. Caruso Lombardi es responsable de poner en cancha un doble 5 en el que ambos integrantes carecen de velocidad. ¿Será el primer fusible en quemarse?

Javier Velázquez y Marcos Brítez Ojeda: Ambos ingresaron con pocos minutos por jugar y casi no tuvieron contacto con la pelota. En el caso del volante central, no se entiende que entrara a jugar faltando cinco minutos y en lugar de Yacob, que ocupa su misma posición.

Hay 3 comentarios

#1 | Ed Ritz | 24/08/09, 17:20

(Por Finiito)

El equipo se paró muy bien”. “Estuvimos a la altura”. “Central no nos pasó por arriba”. Cuesta creerlo, pero las tres frases salieron de la boca del técnico Caruso Lombardi al terminar el partido que Racing perdió, con pena y sin gloria, en el estadio rosarino.
Y si antes del partido decía que estaba “preocupado”, ahora los preocupados son los hinchas de Racing, porque el DT se anotó varios de los porotos (negativos) de la noche, especialmente cuando, después de amagar con Britez Ojeda y Grazzini (este último hasta el domingo), se descolgó con la única inclusión imposible de doble 5: el desleído y desdibujado Ledesma, que, obviamente, fracasó totalmente en Rosario.
No tengo para nada en cuenta que este jugador vino descartado de Independiente, que equivale a decir que quedó afuera de una mesa de saldos de un todo por dos pesos, por lo paupérrimo que fue el plantel del rojo en el campeonato pasado. Simplemente observo que el miedo que tiene Caruso a atacar es ya una enfermedad muy difícil de erradicar: en Rosario, el año pasado, el propio Grazzini había hecho la jugada que terminó con el único gol de Racing, que sirvió para ganar 1 a 0.
Esta vez, cuando se decidió a poner al mediocampista más hábil del plantel, ya Central estaba ganando y agrandado, con media hora para defender la victoria, y toda la gente aturdiendo el ambiente. Curioso el caso de la relación Caruso-Grazzini: en el torneo pasado, ya muy cerrado el libro de pases, el extravertido e histriónico técnico de Racing movió cielo y tierra para que lo contrataran en su condición de jugador libre, y los dirigentes le dieron el gusto. Pero una vez que lo tuvo en el plantel, dio la impresión de utilizarlo sólo como último recurso, a regañadientes, como si fuera su enemigo. Y eso que el equipo, cada vez que entraba el ex Newell’s, empezaba a jugar al fútbol, y no al pelotazo frontal y sin destino. Basta recordar el primer tiempo de la goleada a Arsenal.
En los amistosos previos a este campeonato, Grazzini hizo cosas muy interesantes, según cuentan los que siguieron los ensayos del plantel, y sólo se apagó contra Lanús. Ahí volvió a utilizar Caruso el rayo destructor, y ubicó al alto jugador que venía de Los Andes. Pero está visto que entre Grazzini y los otros competidores por el puesto (Britez, los lesionados Falcón y Wagner, y ni hablar Ledesma) hay kilómetros de distancia en el manejo del balón y la concepción del juego colectivo.

Racing perdió un partido clave contra un rival directísimo en la lucha por el promedio. Caruso perdió un partido más que clave contra sus inseguridades y la falta de grandeza que se debe tener en un club grande como Racing. Faltan muchísimas fechas para que se defina el descenso, pero todos sabemos lo mal que hace perder los primeros puntos en un torneo. El próximo, contra un rival traicionero como Colón, el DT tendrá que archivar su enorme desconfianza en sus jugadores. Recomponer relaciones con Yacob, que seguramente renegaba con razón, aunque no justifico en absoluto su actitud. Si Racing no juega a superar al rival, lo pasarán por encima. Por más que Caruso se consuele diciendo que “Central no nos pasó por arriba”. Insólito razonamiento de un técnico de la Academia.

#2 | Turracing | 25/08/09, 9:56

Coincido con el post anterior, lo unico que creo que parte del problema se va a solucionar con la recuperacion de Wagner que es el ideal para jugar junto a Yacob, esperemos que el tecnico tambien lo vea asi.
Con Falcon jugando de 8 y Lluy de 4 se armaria un equipo mejor parado y con mas juego.
saludos

#3 | Diego | 25/08/09, 22:09

Por que sera que casi siempre coincido con el Sr. Saralegui??? Debe saber mucho de fútbol ese hombre. Y ese tal Varela también sabe porque escucha atentamente los comentarios de los plateistas que lo rodean.
Saludos a todos amigos…

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