¿Puntito o puntazo?

Racing le empató a Colón con el último suspiro. Nieto había puesto en ventaja a los visitantes, tras un grosero error de Santillo; y Ramírez igualó de penal sobre el final. El equipo no jugó bien, pero al menos recuperó la actitud que había perdido en Rosario. Aunque aplaudió a los jugadores, la gente se fue preocupada, mientras que Caruso valoró el resultado.
Un punto sobre seis posibles. Es cierto, no es el arranque esperado para un Racing que, supuestamente, se reforzó bien y a tiempo por primera vez en muchos años. Pero tampoco hay que olvidar que la base de este equipo es la misma que sufrió hasta el final para evitar la Promoción el campeonato pasado. Entonces, ¿el empate de ayer frente a Colón es positivo o negativo? El presente y el futuro de Racing son tan inciertos que admiten varias lecturas.
Para empezar, hay que dejar en claro algo: ni Racing ahora es un desastre, ni tampoco fue un lujo en el Clausura. Más allá de algunos altibajos, este equipo siempre mantuvo una línea de juego que se basa en la lucha, en la presión, en la especulación. Caruso Lombardi, el padre de la criatura, logró resucitar con este esquema a un plantel que no tenía fondo. Es por eso que es absolutamente comprensible que no lo abandone, sobre todo cuando la situación del promedio es idéntica a la de hace unos meses atrás.
Es en este contexto donde el punto adquiere valor, y se transforma en un auténtico puntazo, de esos que valen mucho más. Racing aún pelea poroto por poroto para mantenerse en Primera, por más que aún falte mucho. “El fútbol no es para tontos”, dijo Caruso alguna vez. Tiene razón: ayer el partido estaba perdido. Y un punto, en el recuento final, es importantísimo. La Academia no puede darse el lujo de dejar de sumar. Es imprescindible no caer derrotado, y cualquier medio, siempre y cuando sea no sea extradeportivo, es justificable.
Claro que después llega otra lectura, más crítica, emparentada con el volumen de juego. Colón era una linda oportunidad para ganar de local y despegar. Muchos dirán, entonces, que el puntazo de ayer fue sólo un puntito. Sobre todo cuando algunas acciones de los muchachos de Caruso hacen doler los ojos y la expectativa de ver a Racing peleando por algo más que el descenso es la más fuerte de los últimos años.
Da la sensación de que Racing juega al bulto. Y efectivamente es así. Por más que a muchos les pese, pasarán algunos años hasta ver a un equipo en el club que juegue a lo Cappa. No hay tiempo, ni mucho menos recursos. Caruso no lo pregona, porque su estilo está en la vereda contraria, y tiene laureles como para defenderse. Por eso eligió a los jugadores que eligió. Y por eso, más que nunca, tiene el crédito abierto.
Aunque ayer no jugó bien, Racing acorraló a Colón durante los primeros veinte minutos. Tuvo algunas chances claras, como dos mano a mano que Martínez y Lucero despilfarraron, y varios intentos en pelotas paradas que pasaron cerca. Es saludable que el equipo haya recobrado la memoria para presionar, asfixiar y meter, aunque sin claridad. En ese lapso, Grazzini funcionó muy bien, hasta que se apagó. Y ahí, sin la pelota, comenzaron los problemas.
Colón avisó un par de veces, Santillo respondió con mucha categoría. Pero increíblemente, falló en un tiro lejano de Rivarola y le dejó el rebote en bandeja a Nieto. Allí se vieron los peores momentos de Racing, que estuvo al borde del cachetazo letal. Pero hay un dato alentador: en este campeonato, Caruso tiene algo más de material en el banco. Los ingresos de Rosano,Fariña y Velázquez fueron positivos. A partir de ellos tres se construyó el merecido empate: el uruguayo desbordó varias veces y metió centros picantes que Ramírez no supo concretar. El pibe la pidió y se mostró pícaro. Y al ex CADU le cometieron el penal luego de pelear y ganar una pelota perdida en el último minuto.
En relación al debut, Racing mostró un leve repunte. Los hinchas deberán tener calma: la época de las vacas flacas aún sigue vigente, y el estado de alerta permanece en amarillo. Quizás, la Libertadores deba quedar para otra ocasión. Quizás no, porque hay que sumar para zafar, y una cosa lleva a la otra. Ahora se viene Arsenal, y luego un aliviador receso que servirá para recuperar a varios lesionados y poner a punto a los que llegaron. El camino es complicado y sinuoso, pero al menos, esta vez, Racing tiene un mapa. Sólo debe aprender a leerlo.
Categorías: Análisis, Apertura 2009, General | Etiquetas: Pablo Santillo, Racing Club, Ricardo Caruso Lombardi, Rubén Ramírez