Medio humillado
El juego de palabras invita a no ser tan pesimista. Pero no, fue una humillación total. Y la clave estuvo en el mediocampo. ¿Cómo explicar que se perdió un partido jugando como local ante un rival que no había hecho goles en las fechas previas, en los últimos quince minutos? Pero no fueron sólo esos quince minutos, fue todo el partido. Racing nunca se sintió cómodo con el doble cinco Falcón-Lucero. Si ya en la previa atemoriza, imaginense adentro. Pero siempre puede ser peor dice la frase. Y fue así en todo el segundo tiempo con el ingreso de Damián Ledesma. Claro error de Claudio Vivas, que ya es la tercera vez que insiste por él. ¿Por qué no Wagner? ¿O los juveniles Bruno Zuculini y Gonzalo Pérez? ¿A Yacob le falta mucho para volver? Porque su ausencia se siente cada vez peor. Y por más refuerzos de lujo que se traigan, todavía hay una limpieza que hacer.
La defensa siempre quedó desbordada. El rápido ingreso de Ayala con sólo dos prácticas evidenció lo poco que se conoce con sus compañeros. Sin responsabilidades absolutas, estuvo falto de timming en el primer gol de Jara. Los otros tres goles se le podrían atribuir a De Olivera, aunque si Arsenal no hizo diez goles, también fue por él.
Para destacar queda Lucas Castromán, más parecido al del Vélez 2005 que al del Racing 2009. Hauche y Bieler no hicieron mal las cosas, pero la pelota no le llega sin un conductor.
Ahora quedan tres partidos clave: Gimnasia, San Lorenzo e Independiente. Vivas deberá fijarse bien a quien pone. Porque ya está siendo visto de reojo.
Categorías: Análisis, Clausura 2010, General, Opinión | Etiquetas: Adrián Lucero, Arsenal, Claudio Vivas, Damián Ledesma, Juan Carlos Falcón, Lucas Castromán, Racing Club, Roberto Ayala