La casa está en orden
La “Academia” volvió a Avellaneda, tras la mini-gira realizada en Colombia. El plantel entrenó en la cancha auxiliar, como es habitual, y Miguel Ángel Russo tuvo más de un motivo para estar contento en su regreso a la Argentina. En principio, porque Claudio Yacob continúa con su progreso en la recuperación de la lesión en el tobillo, sufrida a finales del último Apertura -y que lo marginó de las últimas cinco jornadas-. Y en segundo lugar, por la vuelta al ruedo de Luis Fariña. El juvenil, una de las mayores promesas de Racing en estos tiempos, también sufrió una seria lesión: se rompió los ligamentos de la rodilla derecha ante Colón, en la 5ta Fecha del torneo pasado. “Lucho” era el reemplazante natural de Giovanni Moreno y en él había depositado toda la confianza el técnico albiceleste. Ahora, el jugador tiene la oportunidad de comenzar de nuevo y Russo de suplir al genio colombiano. Aunque, aún, le quedan de tres a cuatro semanas de trabajo para ponerse a tope. Así, el equipo se va acomodando y el Cilindro ordenando sus piezas.
Pero la perlita del día, y por las cuales el entrenador anda de buen humor, fue la llegada al país de los dos primeros refuerzos. Franco Zuculini y Teófilo Gutiérrez arribaron ayer a última hora y hoy a la mañana, respectivamente. Ambos, se sometieron a la revisación médica por la tarde y quedaron listos para firmar sus contratos el martes y comenzar a calzarse la pilcha “académica”.
En tanto, el semblante del plantel se vio motivado durante los trabajos en el club. Todos realizaron ejercicios físicos y participaron de un fútbol informal, con cuatro arcos y equipos mezclados. La práctica terminó temprano y, con tranquilidad, cada uno de los integrantes del plantel se retiró hacia su casa.
Mientras, Russo siguió con su trabajo, de reunión en reunión; y finalizó el día por la tarde, cuando se dirigió al Hotel Savoy para conocer a su nueva estrella, alojada allí: Teófilo Gutiérrez. Se presentaron y charlaron un largo rato.
Mañana, otro entrenamiento por la mañana y la presentación de la renovada camiseta. Claro, Racing no para; y Russo tampoco. Todo sea para que la casa esté en orden.
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Eran tres puntos que había que conseguir de cualquier manera. Porque, en situaciones así, hay que hacer pesar la localía y por todo lo que sucedió durante la semana. El equipo, con el amor propio y el de los hinchas de siempre, no se cayó en ningún momento del partido y pudo conseguir esos tres puntos de oro.
Otra vez aparece la vergüenza en los hinchas de Racing. Esos que no se explican por qué no hay una respuesta desde el campo de juego al aliento de la hinchada durante todo el partido.
Es imposible no soñar cuando llegan refuerzos como Lucas Licht, Gabriel Hauche, Claudio Bieler y Roberto Ayala. Es imposible no soñar después de golear a Rosario Central con una victoria que desde hace mucho no se veía. Pero no pensamos que el sueño que aparece con esos refuerzos, aparece porque antes no había con qué soñar. Colón puso a Racing en su lugar. Un Racing que, a pesar de los buenos jugadores que llegaron, sigue flojo en algunas posiciones y no debe olvidarse que el primer objetivo es escaparle a la promoción.
Volvió a ganar Racing. Con las tres G: ganar, gustar y golear. Y lo más importante es que fue a un rival directo en la lucha para evitar la promoción. Pero también, hay que destacar que el partido lo empezó a ganar en el verano. Cuando se pedían refuerzos de jerarquía en un mercado de pases argentino cada vez más pobre en cuanto a lo económico y la calidad de los jugadores. Pero Racing le esquivó a eso y trajo los refuerzos que se necesitan para escaparle a la promoción.