Una ventana al pasado
Muy Racing dialogó con Humberto “Bocha” Maschio acerca de su pasado como jugador, el recuerdo del Equipo de José y el famoso vuelo en el que casi pierden la vida en la Libertadores 1966
Humberto, para que el hincha joven de Racing que nunca lo vio jugar ¿Cómo era el Maschio jugador?
Cuando me fui de acá, era un delantero bastante goleador, buen definidor y mi puesto era el de número nueve pero cuando viene Saúl Ongaro a Racing, que era la época en que jugaba Angelillo y jugaba muy bien, me pasa a mi de 8 y lo pone a Angelillo de 9. Después cuando voy a Europa siento el cambio, entonces me hago hombre de toda la cancha. Fui evolucionando en mi juego para pasar de ser hombre de punta a retrasarme unos metros más atrás y ser un jugador mas completo.
Usted se va a Europa en una época en la que no era tan normal irse como lo es ahora, ¿Cómo era estar tan lejos en esos años?
Realmente era duro, a mi me costó mucho porque se extrañaba bastante. La primer navidad me quería morir, me quería volver y no lo hacía porque pensaba que eso era mi futuro y el de mi familia, pero verdaderamente se extrañaba. Fijate la diferencia que había que en el primer vuelo cuando fui tarde treintidos horas de vuelo en un avión a hélice a diferencia de ahora que van y vienen cuando quieren. La comunicación tampoco era igual. La TV en Italia estaba recién empezando en aquellos tiempos (NdeR: Año 1957) y no había esa inmediatez que hay ahora. Hoy en día ves todos los partidos en directo de toda Europa. Los padres pueden estar tranquilos que los ven prácticamente todos los días a sus hijos por TV y antes no. A mi me costó mucho adaptarme, y no me vine porque sabia que era mi futuro. Se vino Grillo y se vino Schiarrone pero yo no me quise volver.
¿Y que me puede decir del Equipo de José?
Ese equipo lo arma Juan José Pizzuti en el 65, que empiezan mal y después salen invictos los ultimos14 partidos de ese campeonato. Se arma de atrás para adelante, un equipo muy parejo, porque tenia jóvenes importantes como el Chango Cárdenas y algunos de experiencia como Martín o yo. Teníamos mucha confianza en nosotros. De 65 partidos perdimos solamente dos. Íbamos tranquilos a la cancha. Pizzuti nos hablaba todo el tiempo, de futbol y de la vida. Lo respetábamos mucho pero eso si, era muy duro como entrenador.
Seguramente no era sencillo conseguir logros internacionales en dichos años ya que ir a jugar al exterior era bravo, ¿o no?
Era muy complicado. En todos lados te maltrataban, Bolivia, Uruguay, Perú, Chile. Yo siempre cuento que cuando jugamos en Uruguay a Cacho Martín el policía le dio un palazo en la cabeza porque eran hinchas más que policías. Por eso digo que Pizzuti era inteligente. Cuando fuimos a jugar la final con Nacional de Montevideo, llevó cuarenta fotógrafos truchos, que eran todos boxeadores Amateurs. Lo hizo para protegernos en la cancha porque no era como ahora que hay control, en aquel momento entraba cualquiera. Así que llevó boxeadores Amateurs por las dudas, nos cuidaban en el hotel y dentro de la cancha. Para darte un ejemplo, una vez en Perú, tuvimos que salir con el camión del ejército del estadio, nos querían matar, así de jodido era jugar afuera.
Encima ustedes estuvieron a punto de perder la vida en un vuelo de Medellín a Bogotá, ¿Cómo fue esa experiencia?
Los vuelos eran imprevisibles, no sabes lo que era. Se movía mucho y justamente ese fue duro. Debido a una tormenta nos tocó viajar en un avión pequeño. El vuelo venía dentro de todo bien hasta que de repente empezó a caer en picada unos 600 o 700 metros. . Yo pensé que nos matábamos y lo grité mientras que Pizzuti dijo solamente ¡Chau! Quisimos decir lo mismo pero yo fui más expresivo y el más tranquilo. Después que se estabilizó y aterrizamos le preguntamos al comandante que había pasado y nos dijo que un pozo de aire hizo que las alas se plegaran y que por suerte no se partieran pero que luego cuando se enderezó el avión, se encontró con una montaña que tuvo que hacer el giro máximo para evitarla. Por suerte la podemos contar pero fue un viaje bastante tormentoso y bochornoso para nosotros.
Para terminar, ¿Qué nos puede decir de Tita Mattiussi?
Fue la mujer de nuestra vida. Nuestra madre, nuestra hija, nuestra hermana, era todo. Un fenómeno. Nació acá, en esta cancha, y murió prácticamente acá, en el hospital Fiorito. La amábamos, realmente la amábamos.
Categorías: Entrevistas, Ex-jugadores, General, Historia | Etiquetas: 66, Equipo de José, Gloria, Historia, Humberto Maschio, Libertadores, Pasado, Pizzuti, Tita







