
La Academia derrotó 1 a 0 a Central en Rosario y salió de la promoción. Franco Sosa, de tiro libre, hizo el único tanto de un encuentro muy luchado. Con este resultado, Racing lleva un invicto de cuatro partidos, en los que tampoco le convirtieron goles. “Esto es para los que nos menospreciaban”, disparó Caruso Lombardi.
47 minutos del segundo tiempo. Aveldaño salta, y gana por enésima vez de cabeza. La bocha le queda a Wagner, que cierra los ojos y le da de puntín a cualquier lado. Bassi se apiada de los 3500 racinguistas que viajaron 300 kilómetros y por fin pita. Los jugadores forman una montaña humana cerca de la popular visitante para festejar. Y la imagen humedece los ojos de muchos, que por fin ven a su querido Racing afuera de la maldita promoción. Aunque aún no sea definitivo.
Antes de este final feliz, Racing jugó una final de aquellas. Por más que todavía reste mucho para el cierre del campeonato, hoy ganó un partido importantísimo, de los más cruciales en los últimos años. No sólo toman importancia los tres puntos ante el rival directo del promedio, sino que la cuestión anímica adquiere un carácter decisivo: de ahora en más, ganarle a este laborioso Racing será tarea de equipos muy inspirados.
Porque por a pesar del rechazo generalizado de los líricos, Caruso Lombardi encendió a un equipo de pocas luces. Racing no gusta, es cierto. Es áspero, limitado y hasta poco ortodoxo. Su única arma en ataque son las pelotas paradas. Pero demuestra hambre, coraje y disciplina táctica, ítems claves para cualquier equipo que pretenda salvarse del descenso.
Y tampoco se puede hablar de casualidad o de suerte. ¿Alguien puede recriminarle algo a un DT, que después de un arranque desastrozo, logró mantener un invicto de cuatro partidos con la valla invicta? Los méritos y la mano del entrenador, más allá de sus arrebatos mediáticos, están a la vista.
El buen tiro libre de Franco Sosa coronó un partido que tuvo a Racing como dominador, a pesar de todo y de todos. Anteriormente había avisado con un par de chances de Lugüercio en el primer tiempo, y un cabezazo de Aveldaño en el palo. Después se dedicó a defender, tarea en la que se siente más cómodo, con Aveldaño y Martínez como pilares y figuras.
El Central del gran “Mostaza” Merlo, técnico con muchos puntos de encuentro con Caruso, apenas le generó riesgos en dos jugadas: un disparo de Caraglio, bien contenido por Migliore, y una escapada de Franzoia que terminó en saque de arco. Sucumbió ante la tenacidad de Zuculini, Yacob, Martínez, Shaffer, Lugüercio… por cada camiseta “canalla”, aparecían tres de Racing. Y no le encontró la vuelta al desconocido pero pícaro Grazzini, que generó el foul del tiro libre.
“Lo de los jugadores fue espectacular. Esto es para todos los que nos denigran”, dijo en caliente Caruso, tras el triunfo. Su bronca fue contra los que aducen que, aún peleando el descenso, se puede jugar lindo. Claro que pocos toman en cuenta la presión debe soportar un equipo grande. Nadie hará un escándalo si Godoy Cruz pierde la categoría; por eso puede darse el lujo de deleitar. Racing, en cambio, tiene otros intérpretes y otra identidad: juega a no dejar jugar. Y lo bien que lo hace.