
Ayer, Caruso Lombardi dijo que su equipo se jugaba el 60 por ciento de sus posibilidades de evadir la promoción en las dos fechas siguientes, frente a River y Central. Un día después, Racing ya tiene el 30 en el bolsillo. Y ahora va por más.
La Academia fue más que River desde el inicio. Porque fue el que salió a ganar con actitud y mucha presión en la mitad. Sorprendiendo con Zuculini de volante derecho, y Leandro González de doble cinco junto a un lúcido Yacob, que de a poco comienza a parecerse al que salió campeón mundial juvenil en Canadá hace dos años.
Fue por ese costado – el derecho – donde Racing comenzó a prevalecer. “Zucu” armó un interesantísimo tándem con el juvenil Braian Lluy, criterioso para marcar e incisivo mandarse al ataque. De allí surgieron las mejores jugadas, con Lugüercio siempre listo para recibir y descargar hacia los laterales. Con poco, los de Caruso se las ingeniaron para que Barbosa tuviera un par de revolcones.
Sin embargo, fue por la izquierda donde nació el gol de Racing. Augusto Fernández, que hizo agua hasta que salió lesionado, tumbó innecesariamente a Shaffer (tiene dos caras: una cuando ataca, la otra cuando defiende) cerca del área. Lluy, sorpresivo lanzador del equipo sin Franco Sosa, metió un buen centro con mucha rosca. Ahumada perdió la marca, hubo un par de rebotes y la pelota le quedó a Lugüercio para que la empujara debajo del arco.
Con la ventaja, Racing jutificó su superioridad. River era un manojo de nervios y Buonanotte y Abelairas brillaron por su ausencia. Para colmo, Aveldaño y Matías Martínez enloquecieron a Fabianni: el “Gordo” siempre estuvo apareado por los dos, y nunca pudo recibir cómodo. Y cuando intentó retroceder unos metros para recibir, chocó con la presión de Yacob y González.
Fue el mejor primer tiempo de Racing en lo que va del campeonato. Perfecto en lo táctico. Casi sin llegadas en el arco propio, a no ser por un tiro libre de Abelairas y una excelente intervención de Migliore. Y pudo ser aún más satisfactorio si Wagner y Caballero hubiesen aprovechado sus chances frente a Barbosa.
En el complemento, River estaba obligado a atacar. Y lo hizo. Empujado, Racing se replegó en el fondo. Aveldaño se hizo impasable por arriba, y Migliore, confeso hincha de Boca, jugó un partido aparte ante su eterno rival. Descolgó varios centros complicados, y tapó dos remates a quemarropa de Fabián y Rosales.
Antes de la expulsión de Caballero por simular (Fabianni lo hizo varias veces y ni fue amonestado), Racing pudo haberlo liquidado con un remate de Lugüercio bien desviado por Barbosa y un cabezazo en posición inmejorable de Yacob, tras un córner.
Pero si a Racing en igualdad de condiciones le costó aguantar, con uno menos tuvo que sufrir hasta el final. Como siempre. Con Zuculini y el “Payaso” acalambrados hasta el agotamiento. Con Aveldaño reventándola en la línea cuando quemaba. Con “Chaco” Martínez asentado. Con el grato aire fresco de Lluy. Con Migliore como salvador. Con Caruso, invicto ante River, enloquecido desde afuera. Con muchas limitaciones, suplidas con coraje y sacrificio, dignos de su historia. Y con una hinchada que, por fin, cree que ahora se puede zafar.